El torno de alfarero es un aparato mecánico, a tracción humana o eléctrica, consistente en una superficie redonda y plana que gira sobre un eje central, entre 30 y 120 revoluciones por minuto, sobre la que el alfarero modela o tornea, con las manos llenas de barbotina o barro líquido, una pella de arcilla o pasta cerámica.
Antiguamente, el torno era movido por el pie del alfarero, que actuaba sobre una pesada rueda de madera, de unos 2 metros de diámetro y 10 cm. de grosor, que le confería al sistema suficiente inercia para girar a pesar de la presión y el freno que ejercía el alfarero sobre el barro.
Hoy en día, el torno de alfarero suele tener un motor eléctrico, y un dispositivo mecánico o electrónico que permite variar y ajustar en cada momento la velocidad de giro más adecuada.
Ya los griegos y los romanos, hace miles de años, manufacturaban cerámica utilitaria de gran belleza, utilizando el torno.
En la foto, un alfarero torneando gres en un torno eléctrico.